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Los “pasarraudales” de Asunción

UN OFICIO CIRCUNSTANCIAL DE LOS DÍAS LLUVIOSOS DE LOS AÑOS 70´s

En la locura de los años 70, muchos asuncenos recuerdan una profesión extinguida con el alcantarillado pluvial. “Cuando el raudal empezaba a bajar por la calle Antequera, los muchachos subían de la Chacarita con sus tablones, que juntaba en dos patadas y los llevaban al centro”, recuerda Eligio Cabrera, oriundo del populoso barrio.

“Aparecían de la nada, como actualmente lo hacen los vendedores de paraguas, y de la mano hacían pasar a la gente sobre las precarias tablas. Se les pagaba un guaraní, el mismo precio de un pan con manteca en el Bar San Roque, donde atendía el propio dueño, don Carlos Knapps”, continúa.

Eligio Cabrera recuerda que el raudal de la calle Antequera formaba un río infranqueable, incluso para los autos, en varios tramos. “Evitar Antequera era cuestión de seguridad. En una de esas, un Viernes Santo, hacia 1972, la casa de un conocido fue levantada por el raudal con sus tres ocupantes. Fueron rescatados de la Bahía, y uno de ellos estaba totalmente desnudo. El raudal le había sacado hasta la ropa interior y el anillo del dedo”.

Entonces él vivía en la zona del Club Oriental, en Paraguarí y Playa, donde había un puente llamado La Victoria: “Gracias a que este puente fue arrancado antes por el raudal, la casita no chocó contra la estructura, y se pudieron salvar, porque fueron flotando. El golpazo iba a ser fatal. Fue un milagro, porque de la casa ni vestigio quedó.

El arquitecto Gustavo Glavinich también rescata que los días de lluvia y raudales generaban serios inconvenientes en la ciudad hace 50 años, pero constituían escenas urbanas muy pintorescas con la presencia de los pasarraudales.

Recuerda que si había algún “peatón desentendido” los propietarios de los puentecitos retiraban raudamente el segundo tablón hasta concretar el pago correspondiente, dejándolo al ciudadano, inmisericorde, “entre raudal y raudal”, en medio de la calzada, hasta tanto entre en razón y lleve las manos al bolsillo para la propina.

pgomez@abc.com.py

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